La policía caza a más de dos 'mulas' de la droga por semana en El Prat
- De las 139 personas detenidas por la Guardia Civil en el aeropuerto el año pasado, 39 eran mujeres
- Colombia captura al día a dos traficantes antes de partir y cree que se le escapan una media de tres
Font: El Periódico. 7 de juliol de 2008.
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María G. llegó a Barcelona con 120 cápsulas de cocaína en el estómago. Pero la mala fortuna o los nervios la delataron y la policía del aeropuerto de El Prat detectó la droga. La ley es clara y la joven fue trasladada al hospital más cercano para extraerle la mercancía y así poder llevarla a su nuevo destino: la cárcel.
Esta escena se repite cada dos días en El Prat, donde en el 2007 fueron arrestadas 139 personas por este mismo motivo. En lo que va de año, el aeródromo de Barcelona y el de Barajas, en Madrid, ya han evitado la entrada de 58 muleros de la droga. Según la Guardia Civil, el año pasado se impidió la entrada de más de 800 kilos de cocaína y unos 6.700 gramos de heroína pura. De los 139 detenidos en el 2007, 39 eran mujeres latinoamericanas que escondieron la droga en su cuerpo. Los 100 hombres restantes ocultaron la sustancia en objetos personales, la impregnaron en la ropa o la colocaron en un doble fondo del equipaje.
En España, especialmente Madrid y Barcelona, la Guardia Civil y la Policía Nacional intensificaron sus acciones a partir del 2003, cuando se hizo evidente el incremento de latinoamericanos que veían un suculento negocio en el envío de droga a Europa. Ese año, ambos aeropuertos cazaron a 600 personas, de las cuales el 32% eran mujeres que portaban bolsas pequeñas de coca pura en el estómago. Desde ese momento, las cifras no han dejado de crecer. Entre el 2005 y el 2007, las detenciones se aproximan a casi 750 personas con 800 toneladas de cocaína por año. Las detenciones se hacen justo después de la revisión de pasaportes. Los sospechosos son interrogados y luego deben pasar una revisión de rayos X.
La Dirección Antidroga de Colombia reflejó en un informe elaborado en el 2007 que en los aeropuertos de su país se detiene a un promedio de dos mulas diarias, mientras que otras tres logran entregar la carga. Facundo Carugatti de la Riva, abogado de oficio en Barcelona, asegura que cada semana atiende entre tres y cuatro casos de estas características. Según el Código Penal, los muleros cometen un delito contra la salud pública cuya pena oscila entre los tres y los nueve años de prisión.
En la mayoría de los casos, estas personas aceptan el transporte tras una retahíla de promesas: abogados si hay algún problema, manutención de sus hijos y la seguridad de que alguien las esperará en su destino. Pese a los riesgos, el negocio es rentable: el kilo de coca se cotiza a 50.000 euros en Europa. Los que se presten al transporte pueden ganar hasta 6.000 euros por cada kilo. En el mercado de Madrid, esta cantidad puede alcanzar los 40.000 euros.
Según la Jefatura de Narcotráfico de Barcelona, durante el 2007 y lo que llevamos de 2008, nadie ha fallecido por llevar droga en su interior. En Ecuador, sin embargo, cinco personas perecieron el año pasado cuando la cápsula se resquebrajó dentro de su organismo.



