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06 de març del 2008

Alerta: la droga gana "gamour"

  • La ONU atribuye a los famosos la banalización del consumo
  • La nueva generación de jóvenes no heredó el susto de los estragos de la heroína
  • ¿Cuál es la responsabilidad de los medios?

Font: El País
6 de març de 2008.

Voluntariamente o no, los traficantes de drogas cuentan con publicistas de excepción. Las mismas caras que promocionan discos, películas o perfumes son, muchas veces, las encargadas de banalizar el consumo de estupefacientes, según señalaba ayer la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), un grupo asesor de la ONU. “El hecho de que haya personajes famosos que ‘aprueben’ los estilos de vida relacionados con las drogas reviste especial importancia cuando se intenta disuadir a los jóvenes de que las consuman, ya que la juventud suele ser la más vulnerable al ulto de la fama y al glamour
que la rodea”, afirma la JIFE.

La tendencia vive un agravante: la nueva generación de jóvenes no ha vivido de cerca el estrago que causó la heroína en los años setenta y ochenta, por el sida o sobredosis o adulteraciones. El susto de sus padres no lo han heredado, y la imagen de artistas enganchados y llenos de glamour les llega amplificada. En España hay un ligero repunte de su consumo (son el 0,5% de los escolares, cuando hace cuatro años era el 0,1%), pero inhalada en vez de inyectada, lo que les transmite una falsa sensación de seguridad. También se ha producido un desplazamiento a sustancias como la cocaína (primera causa de ingreso en instituciones), cuyos efectos se ven a más a largo plazo. Los ejemplos de primeras figuras que abusan de las drogas son frecuentes. La semana pasada, Back to black, segundo disco de la artista británica Amy Winehouse, se aupó al primer puesto de las listas de ventas españolas. El álbum se publicó en España en marzo de 2007. Pero entonces Winehouse sólo era una cantante
de soul londinense, cuyo compacto había sido producido por el técnico de moda, Mark Ronson, y hoy es una figura porque ha ganado cinco premios Grammy, pero, sobre todo, por sus problemas con las drogas. Su figura escuálida, sus salidas de tono, su consuiacute;na sobre el escenario han llenado portadas. Además es un icono estético y quién sabe si en un modelo de comportamiento. El informe de la ONU dice que la prensa glamouriza estos hechos. “Hay tantos tratamientos sobre las drogas como medios. En muchos casos lejos de ensalzarlo está satanizado. No sé si la ONU tiene una directriz muy clara. Y me da la impresión de que lo que quieren es pasarle el muerto a otro”, dice Sabino Méndez, miembro fundacional de Loquillo y Los Trogloditas, banda de la etapa salvaje de La Movida. Méndez documentó su carrera —adicción incluida— en su libro Corre Rocker. “En mi caso, siempre ha dependido de la iniciativa del periodista. Cuando hablabas con un chico recién salido de la facultad sabías que el tratamiento iba a ser banal. Se me preguntaba: ‘¿Tú has tenido problemas con la droga?’ Bueno, yo siempre recomiendo no hablar de la droga, sino de las drogas, y, en segundo lugar, sí tuve problemas, pero en algún sentido me hicieron más sabio. Ojo, no las recomiendo, el precio a pagar es muy alto, pero tampoco hay que olvidar la frase de Keith Richards: ‘Yo no he tenido problemas con las drogas, he tenido problemas con la policía por causa de las drogas”. Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones, es un nombre recurrente cuando se trata el tema. El músico reconoció haberse esnifado las cenizas de su padre. Pero ha cambiado. En unas declaraciones a la revista Uncut afirmaba: “Deja las drogas. Ése es ahora mi consejo para los jóvenes que toman ese tipo de cosas. Que las abandonen. No vale la pena”. A los 64 años, Richards se ha convertido en la imagen de Louis Vuitton. Él fue el modelo de jóvenes rockeros como Leiva, cantante de Pereza, uno de los grupos madrileños más exitosos. “Cuando éramos más jovencitos salíamos a tocar pasados y luego lo contábamos. Y desde entonces cargamos con esa imagen. Ya no es cierto. A veces he ido a entrevistas cansado porque había estado trabajando.

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